En un afán de benevolencia repentina para conseguir la paz, los dirigentes mundiales hablan de diálogo, diplomacia y multilateralismo apartando al que disiente. Esto, justo en el destape de archivos, papeles y demás que dejan al poder más debilitado que nunca.
Atrás quedó la maltratada consigna: «con terroristas no se negocia«, que hacía sonrojar al que se le descubriera algún contacto con quienes atemorizan naciones.
Es más, al parecer, la carrera política mundial comienza en las alcaldías, por eso de fragmentar la nación desde el territorio local para hacer más difícil discrepar y más fácil destrozar. ESTAMOS PAGÁNDOLE LA CARRERA A LOS POLÍTICOS para que nos cancelen.
En relación con esto, la justicia internacional, que debería comenzar en la puerta de nuestras casas y comercios y la puerta de las casas y comercios de nuestros familiares, amigos se está haciendo imposible porque se mete la geopolítica en una moción para apobar la liberación de un genocida cuando se está descuidando algo tan esencial como es la limpieza, infraestructuras, educación, salud…
Denunciar la micro diplomacia impuesta con la excusa de la democracia mundial es importante, elevar la demanda y hacerle el seguimiento a ese elemento que posee el poder que no ganó y que lo usa para hacer carrera con el desastre humano, es necesario.
Sacar del contexto de lucha individual a los necios que opinan que batallar no sirve de nada. Esos que tanto opinan y que huyen cuando deben accionar.
Que el poder haga pactos con terroristas es inaceptable y que la gente de bien no combata la injusticia es inadmisible.
